El esperado cruce entre Boca Juniors e Independiente de Avellaneda, por los cuartos de final del Torneo Apertura 2025 de la Liga Profesional, ya empezó a levantar temperatura y no precisamente por lo que ocurra dentro del verde césped sino por la disputa previa.
La polémica se instaló en torno a la fecha de disputa del clásico, que aún no fue confirmada por la AFA y que mantiene en vilo a ambos clubes y a los hinchas. Por lo pronto, la Asociación del Fútbol Argentino comunicó que el cronograma completo de los cuartos se conocerá recién después del partido que esta noche protagonizarán River Plate y Barracas Central.
Sin embargo, ya se barajan algunas certezas y varios condicionantes que complican la programación. El primer obstáculo es de carácter político y afecta directamente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: el próximo domingo se celebrarán allí las elecciones legislativas porteñas, lo que impide la realización de eventos deportivos durante esa jornada.
Tampoco es opción el sábado. El motivo es que Independiente jugará el jueves a las 19 como local frente a Guaraní por la Copa Sudamericana. Según el reglamento, el equipo que dirige Julio Vaccari debe contar con un mínimo de 72 horas de descanso antes de volver a competir, lo que deja fuera de juego la alternativa sabatina.
La postura de Boca e Independiente
Boca presiona para que el partido se juegue el lunes, ya que en caso de clasificar a semifinales, ganaría un día más de recuperación y preparación para esa instancia. Por su parte, Independiente no vería con malos ojos que el clásico se dispute recién el martes, lo que le otorgaría 24 horas adicionales de descanso tras su compromiso copero.