La Fórmula 1 puso en marcha su pretemporada con las primeras pruebas en el Circuit de Barcelona-Catalunya, una instancia clave para que pilotos y escuderías comiencen a recopilar datos de sus nuevos monoplazas. En ese contexto, el argentino Franco Colapinto tuvo su estreno con el nuevo Alpine, jornada que incluyó un inconveniente técnico que generó atención pero que, según el propio equipo, no revistió gravedad.
Durante una de las primeras salidas a pista, el auto de Colapinto se detuvo de manera repentina, lo que obligó a dirección de carrera a desplegar bandera roja para interrumpir momentáneamente la sesión.
La detención se produjo sin despiste ni impacto, y estuvo vinculada exclusivamente a una falla mecánica del monoplaza.
Desde Alpine aclararon que no se trató de un error del piloto, sino de un problema propio del proceso de desarrollo de un auto completamente nuevo. El monoplaza pudo regresar a boxes y fue revisado por los ingenieros sin que se detectaran daños estructurales.
La explicación del equipo Alpine
El jefe del equipo, Steve Nielsen, llevó tranquilidad tras el episodio y explicó que este tipo de situaciones son habituales en los primeros días de pruebas: “Fue un primer día de pruebas típico. Experimentamos algunos problemas menores que nos retrasaron, pero son de esperar con un coche completamente nuevo”.
Además, Nielsen remarcó que en esta fase inicial la prioridad no es el rendimiento, sino la recopilación de información técnica: “En estos eventos, la tarea se centra principalmente en aprender y comprender, en lugar de apresurarse demasiado”.