Entre enero de 2024 y junio de 2025, el costo de vida para una familia tipo mendocina creció un contundente 60,7%. Si bien la inflación general parece desacelerarse, bajo la superficie de los números se esconde una reconfiguración profunda del gasto cotidiano: los precios de bienes y servicios, transporte e indumentaria se disparan por encima de los alimentos, redibujando las prioridades en los hogares locales.
Según cifras de la Dirección de Estadísticas e Información Económica (DEIE), la Canasta Básica Total (CBT, mide la línea de pobreza), que incluye servicios, indumentaria y transporte pero excluye el alquiler, pasó de $633.673,78 a $1.018.305,89 en el período mencionado.
En cambio, la Canasta Básica Alimentaria (CBA, marca la línea de indigencia), centrada exclusivamente en alimentos, aumentó un 56,1%, quedando en $413.945,48. El desfase entre ambas canastas revela un dato elocuente: la presión inflacionaria se está desplazando más allá de la mesa familiar.
Transporte, lo que más subió
Esta tendencia se confirma con los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Mendoza. Aunque en junio el alza fue de 1,1%, el rubro Transporte y comunicaciones subió un 4,1%, convirtiéndose en el mayor impulsor del índice general. Las actualizaciones en tarifas de servicios públicos y combustibles explican el fenómeno.
También destacaron en la última medición las subas en Educación (2,6% mensual, con un acumulado del 54,6% interanual) y Atención médica y gastos de salud (2,2% mensual, 37,5% interanual). Mientras tanto, Alimentos y bebidas, según los datos oficiales, bajaron 0,3% en junio, atenuando la cifra global, pero sin cambiar el escenario de inflación constante.
Un millón, el piso de una canasta sin alquiler
La consolidación del piso de millón de pesos en el costo de la CBT para una familia de dos adultos y dos niños en abril, así como el salto de la CBA por encima de los $400.000 en marzo, marcan hitos que exponen el desgaste del poder adquisitivo. En paralelo, el indicador inverso del Coeficiente de Engel —que mide qué tan "pesado" es el gasto alimentario frente al total— se mantuvo estable, reforzando la idea de una inflación transversal que golpea todos los frentes.
La DEIE ha comunicado que sus equipos técnicos avanzan en el diseño de una nueva canasta más ajustada a los hábitos actuales, basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18. Un paso clave para entender qué consumimos… y cuánto nos cuesta mantenernos por encima de la línea de pobreza.