Sin radares en Malvinas.

Blindados y aviones made in OTAN: furia en las Fuerzas Armadas por las compras de Petri en Defensa

La compra de aviones F-16 a Dinamarca implicó aceptar condiciones que para los militares implican resignar soberanía.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
14 de julio de 2025 - 11:21

La empresa danesa Terma Global será responsable de las actualizaciones en guerra electrónica, software, hardware y soporte técnico. Petri expresó que este paso coloca a Argentina en una ruta de “inversión seria en defensa”, reforzando la protección de su cielo y soberanía.

Sin embargo, detrás del anuncio oficial, emergen controversias. Según fuentes militares cercanas al proceso de negociación citadas por LPO, el acuerdo con Dinamarca se realizó bajo condiciones impuestas por Reino Unido, socio de la OTAN. Estas exigencias incluyen la limitación del alcance del radar de tiro de los F-16, restringiéndolo a un rango de 60 millas, lo que podría impactar en la capacidad de defensa aérea frente a las Islas Malvinas.

“Si el radar se recorta a 60 millas, cualquier intento ofensivo cerca de Puerto Argentino es fácilmente detectable y neutralizable por los sistemas británicos, que operan en rangos de 200 a 300 millas”, sostuvo un oficial retirado de la Fuerza Aérea. “Si el radar se recorta a 60 millas, cualquier intento ofensivo cerca de Puerto Argentino es fácilmente detectable y neutralizable por los sistemas británicos, que operan en rangos de 200 a 300 millas”, sostuvo un oficial retirado de la Fuerza Aérea.

Aunque los F-16 no poseen componentes británicos que habiliten un veto directo, las condiciones impuestas responden a acuerdos internos entre aliados de la OTAN, lo que ha generado inquietud en círculos diplomáticos y veteranos de Malvinas, donde el progresivo abandono del reclamo por la soberanía en las islas es una crítica recurrente.

La compra de tanques en la mira

En una decisión que reflota tensiones internas dentro de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa Luis Petri oficializó la intención del Gobierno argentino de adquirir 27 vehículos blindados Stryker a Estados Unidos. El anuncio, realizado durante una visita al Pentágono junto al secretario de Defensa norteamericano Pete Hegseth, fue interpretado por sectores castrenses como una nueva muestra de desdén a los criterios técnicos del Ejército.

Los Stryker 1126, con pasado en escenarios como Irak y Afganistán, fueron elegidos según Defensa por su “capacidad de movilidad, protección y respuesta operativa”. Sin embargo, diversas fuentes militares consultadas por portales especializados cuestionan tanto el costo como la conveniencia técnica y logística de la compra.

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Luis Petri junto al secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth.

Luis Petri junto al secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth.

El incidente con un avión británico

Este escenario se suma a otros episodios polémicos. En meses recientes, un avión militar británico ingresó sin autorización en espacio aéreo argentino cercano a las Malvinas. La respuesta oficial del Ministerio fue calificar la zona como “internacional”, minimizando el incidente, lo que provocó cuestionamientos por parte de distintos sectores.

La adquisición de los F-16, lejos de representar un paso netamente técnico, refleja tensiones geopolíticas, decisiones políticas sensibles y complejos equilibrios entre alianzas internacionales y reclamos históricos. En el aire, más que aviones, vuelan incógnitas.

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