El Gobierno de Mendoza admitió un aumento de la mortalidad infantil en un informe que publicó recientemente en el cual blanqueó que la mortalidad infantil subió a 7,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos.
Aunque el período de análisis debe tomar una ventana de 3 a 5 años, el Gobierno admitió preocupación. El gremio cuestiona el cierre de maternidades.
El Gobierno de Mendoza admitió un aumento de la mortalidad infantil en un informe que publicó recientemente en el cual blanqueó que la mortalidad infantil subió a 7,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos.
Aunque la ventana para evaluar tendencias en ese sentido debe tomarse en un período de 3 a 5 años, el indicador resultó alarmante para el propio Ejecutivo: la tasa de mortalidad infantil se elevó de 5,5 a 7,5.
"Si bien desde lo técnico deberían tomarse períodos de 3 o 5 años para el cálculo de la tasa y aunque Mendoza sigue por debajo de la tasa de mortalidad infantil nacional, este incremento debe ser un llamado de atención a nosotros como área responsable de maternidad e infancia, a las autoridades nacionales para que el ajuste no sea en políticas clave como esta y a todos los mendocinos para que, pese a la crisis, sostengan los cuidados de la salud durante el embarazo", indicaron.
El número de defunciones infantiles fue de 223 en el 2019, 176 en el 2020, 159 en el 2021, 143 en el 2022, 111 en el 2023 y 139 en el 2024.
"En el sector público se pasó de 84 a 95 defunciones infantiles (+13%) haciéndose cargo ese sector del 59% de los partos (10921), y en el sector privado de 25 a 41 defunciones infantiles (+64%) llevando a cabo el 41% de los nacimientos (7621)".
Sigue el reporte oficial: "Respecto de las causas, las malformaciones incompatibles con la vida representaron 32% (44 pacientes), mostrando un comportamiento similar al año anterior".
Luego destaca:
El Ejecutivo admitió que "también existe una marcada correlación entre las condiciones socioeconómicas de una población y la tasa de mortalidad infantil".
El dato de la mortalidad infantil que admitió el Gobierno fue tomado por AMPROS, el gremio de los profesionales de la salud, que hizo hincapié en los "hospitales públicos colapsados, sin insumos básicos, con profesionales agotados y sin recursos suficientes, cientos de madres y recién nacidos enfrentan un sistema que los ha abandonado".
"Después de 6 años de descenso de los indicadores de mortalidad infantil y materna en Mendoza, la gestión del gobernador Cornejo y el ministro de salud Montero se enfrentan a un dato que no pueden negar. Durante el 2024 hubo un aumento que llevó la tasa de mortalidad infantil de 5,5 a 7,5, lo que representa un muy preocupante aumento de 36,36%, mientras que la mortalidad materna también registró un aumento en la tasa, que permanecía en 1,5 y subió a 3", indicó el sindicato.
Claudia Iturbe, secretaria general de AMProS aseguró al respecto: “En un contexto en el que los profesionales de la salud de Mendoza se mantienen entre los peores pagos del país y marcado también por el éxodo de recurso humano capacitado a provincias y países donde sí se reconoce su trabajo y los años de capacitación, conocemos este dato aterrador de mortalidad de niños y madres que marca el fracaso de las políticas sanitarias de un Gobierno que cerró maternidades como las de Hospital Carrillo, el Metraux, que en el Valle de Uco queda sólo la maternidad del Hospital Scaravelli".
En concreto, Mendoza pasó de registrar 111 muertes a 139 niños que murieron antes de cumplir un año, señaló AMPROS, que viene librando una batalla con el ejecutivo por los salarios de los profesionales. Cuando se conozca el dato del IPC de abril habrá un nuevo capítulo.
"La mortalidad infantil y materna se relaciona de manera directa con las acciones propias de la política sanitaria de Mendoza y con el estado general de desarrollo de la comunidad. En Mendoza el último año y medio subió 15 puntos la pobreza y el año pasado aumentaron el 20 por ciento los chicos que nacieron con bajo peso", siguió el gremio.
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