Informalidad y desprotección.

En Mendoza, 6 de cada 10 desocupados son jóvenes, pero crece el desempleo en mayores de 35

Según datos de los censos y de la DEIE, en Mendoza crece el desempleo en el segmento desde los 35 años. Las claves de un fenómeno que se consolida.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
18 de agosto de 2025 - 08:05

En Mendoza el núcleo duro de la desocupación siguen siendo los jóvenes de entre 15 y 35 años. Pero un dato asoma como preocupante: la crisis laboral ya no es exclusiva de ellos, también golpea con fuerza a los mayores de 35. Los datos extraídos de censos y la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) entre 2017 y 2024 pintan un escenario de falta de oportunidades, precarización y cambios estructurales en el mercado de trabajo, que han dejado a una generación entera luchando por insertarse en un sistema que parece cerrarles las puertas.

En 2017, el desempleo en el aglomerado Gran Mendoza mostraba una realidad cruda: el 63,8% de los desocupados tenía entre 15 y 35 años. De ese total, el 31% eran jóvenes de 15 a 25, y el 32,8%, adultos jóvenes de 26 a 35. Siete años después, en 2024, el panorama no mejoró. Si bien el peso relativo de los jóvenes en el desempleo bajó al 54,5%, esto no se debe a una mejora en su situación, sino a que la crisis se ensañó con otros grupos. El desempleo total en la provincia se multiplicó: pasó de 14.881 personas en 2017 a 25.192 en 2024. En números absolutos, hoy hay más jóvenes sin trabajo que hace siete años (13.739 frente a 9.491).

Los datos fueron compilados en un informe de LEBAC (Lecturas Económicas Básicas de Argentina y el Continente), y desataca que, aunque los jóvenes siguen siendo los más afectados, la brecha entre los dos grupos etarios se redujo. Los de 26 a 35 años pasaron de representar el 32,8% del desempleo en 2017 al 25,9% en 2024, mientras que los más jóvenes (15 a 25) bajaron solo 2,4 puntos (del 31% al 28,6%). Esto sugiere que, con el tiempo, muchos logran salir de la desocupación, pero no necesariamente hacia empleos de calidad: caen en la informalidad o en trabajos precarios que no garantizan estabilidad.

poblacion joven

Desempleo en varones jóvenes en ascenso

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es el aumento del desempleo entre varones jóvenes. Mientras que en 2017 la tasa de desocupación en menores de 29 años era del 4,7% para ellos y del 7,2% para mujeres, en 2024 la situación se revirtió: los varones llegaron al 10,3%, superando por primera vez a las mujeres (7%).

¿Qué explica este cambio? Según el informe, la pandemia y la lenta recuperación de sectores como la construcción y la industria —donde predominan los trabajadores masculinos— dejaron a muchos varones fuera del mercado. A esto se suma la falta de políticas de reinserción laboral y el avance de la automatización, que redujo la demanda de mano de obra poco calificada.

La brecha ocupacional, el drama para las mujeres

Por su parte, las mujeres jóvenes mantuvieron una tasa de desempleo estable (alrededor del 7%), pero enfrentan otra problemática: la brecha en la tasa de ocupación. Solo el 18,1% de ellas tiene empleo, frente al 28,1% de los varones. La diferencia, de casi 10 puntos, refleja barreras estructurales como la carga de cuidados familiares y la segmentación laboral en sectores peor remunerados.

"Envejecimiento" del desempleo: la crisis no sólo golpea a los jóvenes

Si hay un dato que resalta en el informe es que el desempleo ya no es un problema exclusivo de los jóvenes. Los datos muestran que, aunque siguen siendo el grupo más afectado, los mayores de 35 años ganaron peso en las estadísticas. En 2017, representaban el 36,2% del total de desocupados; en 2024, ese número subió al 45,5%.

desocupacion
Fuente: Informe Lebac

Fuente: Informe Lebac

Este "envejecimiento" del desempleo tiene múltiples causas. Por un lado, la pandemia aceleró la destrucción de puestos en sectores tradicionales, dejando a trabajadores experimentados sin opciones. Por otro, la reconversión tecnológica dejó fuera a quienes no pudieron adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

Los cambios económicos y sociales de los últimos años, potenciados por la pandemia, generaron un escenario que obliga a los jóvenes a incorporar nuevos atributos para insertarse en el mercado laboral, señala el informe. Los cambios económicos y sociales de los últimos años, potenciados por la pandemia, generaron un escenario que obliga a los jóvenes a incorporar nuevos atributos para insertarse en el mercado laboral, señala el informe.

Pero no solo a ellos: los adultos también enfrentan el desafío de reciclarse en un mundo donde la estabilidad laboral es cada vez más esquiva.

Los empleos disponibles: precariedad, informalidad y desprotección

Más allá de las cifras, el informe describe un escenario desalentador para los jóvenes mendocinos. La mayoría de quienes logran trabajar lo hacen en la informalidad, con empleos de baja calificación y sin protección social. Las empresas, por su parte, critican la falta de preparación de los jóvenes, mientras que ellos señalan como principales obstáculos la exigencia de experiencia previa y la incompatibilidad horaria con los estudios.

El documento también alerta sobre la brecha tecnológica:

Las barreras al acceso de nuevas tecnologías configuran un freno en la formación profesional de los jóvenes, con impacto en sus remuneraciones y en la calidad de las tareas que desempeñan, indica. Las barreras al acceso de nuevas tecnologías configuran un freno en la formación profesional de los jóvenes, con impacto en sus remuneraciones y en la calidad de las tareas que desempeñan, indica.

En un mundo donde el conocimiento digital es clave, quienes quedan fuera del sistema educativo o no tienen recursos para capacitarse enfrentan un futuro aún más incierto.

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