Mendoza en el mapa de la conflictividad laboral: radiografía a dos años del gobierno de Milei
Mendoza no escapa a un panorama negro en las empresas, afectadas por un combo de baja del consumo, apertura de importaciones y estampida de los costos.
PorGabriela Valdés
23 de febrero de 2026 - 07:44
Compartí esta nota:
Postal de la protesta gremial en el nudo vial de Mendoza contra la reforma laboral encarada por Javier Milei.
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
Mendoza no ha quedado al margen de la ola de conflictividad laboral que atraviesa la Argentina desde el inicio del gobierno de Javier Mileimerced a su plan económico de ajuste. Las bodegas tradicionales, como Bianchi y Norton, se suman a la lista de empresas golpeadas por la crisis financiera, con cheques rechazados y dificultades para sostener la producción. El sector vitivinícola, emblema mendocino, se encuentra entre los más afectados, con paralizaciones, endeudamiento y pérdida de puestos de trabajo que reflejan el deterioro de la industria nacional.
La conflictividad laboral se ha convertido en un termómetro de las transformaciones económicas impulsadas por el gobierno: ajuste fiscal, apertura importadora y desregulación. En Mendoza, la vitivinicultura expone con crudeza los efectos de estas políticas, pero el fenómeno se extiende a todo el país y atraviesa sectores diversos.
La presentación de la Bodega Norton en Concurso Preventivo de Acreedores es el botón de muestra de una crisis sistémica en la vitivinicultura de Mendoza. Del negro panorama que atraviesa el sector vienen dando cuenta las entidades sectoriales, con un registro documental y estadístico que explica este colapso, uniendo la coyuntura macroeconómica con el drama social del productor primario, demostrando que la crisis toca a toda la cadena de valor.
La industria, epicentro de los conflictos
Este panorama ubica a Mendoza dentro de un mapa más amplio de tensiones laborales que, según un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), contabilizó 717 casos entre enero de 2024 y febrero de 2026.
El informe revela que la industria concentra el 62,1% de los casos de conflictividad laboral, siendo el sector más golpeado. Dentro de este universo, además de la vitivinicultura mendocina, destacan la textil, la alimenticia y la metalúrgica-siderúrgica. La apertura importadora y la competencia con productos extranjeros han debilitado la producción local, generando despidos masivos, suspensiones y cierres de plantas.
La industria textil, por ejemplo, sufrió el impacto de plataformas como Shein y Temu. Empresas históricas como Emilio Alal cerraron definitivamente sus plantas en Corrientes y Chaco, dejando más de 260 trabajadores sin empleo. En Misiones, el Grupo Dass desvinculó a 43 empleados y mantiene su producción comprometida solo hasta junio de 2026. Estos casos reflejan un patrón común: empresas que no logran sostenerse frente a la caída del consumo y la competencia externa.
Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) fueron las más afectadas, concentrando el 39,1% de los conflictos. Los conglomerados extranjeros, que optaron por importar en lugar de producir, representaron el 27,3%. Las grandes empresas sumaron el 18,3%, mientras que las estatales apenas el 3,5%. En el 71,5% de los casos, se trató de compañías de capital nacional.
fate
Fate cerró su planta y despidió más de 900 empleados, que fueron notificados con un cartel.
Un mapa de conflictos, de la Quiaca a Tierra del Fuego
La conflictividad laboral se distribuyó en todo el territorio argentino, aunque la zona centro concentró el 48% de los casos: Buenos Aires (25,8%), Santa Fe (10,5%), Córdoba (6%) y CABA (5,7%). Mendoza aparece en este mapa como parte de la crisis vitivinícola, junto a San Juan, donde bodegas como Casa Montes acumularon más de 450 millones de pesos en cheques rechazados. Fuera del centro, Tierra del Fuego (4,2%) y Tucumán (3,3%) también registraron altos niveles de conflictividad.
Tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, la situación se agravó. El promedio mensual de conflictos pasó de 24 a 42, con un total de 210 casos en apenas cuatro meses. La industria siguió siendo el sector más afectado, pero se sumaron con fuerza el comercio y los servicios.
mapa conflictividad
Casos paradigmáticos
El informe detalla ejemplos emblemáticos que ilustran la magnitud de la crisis:
Alimenticia: Lácteos Verónica paralizó su producción en Santa Fe, dejando a 700 trabajadores en situación crítica. Granja Tres Arroyos enfrentó protestas por deudas salariales que afectaron a 300 empleados. En Misiones, los productores yerbateros frenaron la cosecha por precios insuficientes.
Metalúrgica: Acindar aplicó miles de suspensiones y despidos en Villa Constitución, mientras que Fornax cerró en Rosario ofreciendo indemnizaciones inferiores al 50%.
Electrónica: Newsan, fabricante de Noblex y Atma, desvinculó a 45 trabajadores y suspendió a otros 70 en el conurbano bonaerense.
Automotriz: General Motors redujo a la mitad su plantilla en dos años y mantiene un esquema de producción intermitente en Santa Fe.
Mendoza y su industria más preciada, en crisis
El sector atraviesa en Mendoza una crisis con características de colapso, tal como la describen un informe del IERAL, y advirtieron la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM) y el INV.
El análisis económico resalta que el sector se encuentra en un momento crítico debido a la sobreoferta y la caída en la competitividad. El IERAL subraya que los "stocks de Vino en Argentina", medidos en meses de consumo, han pasado de un promedio histórico de 4 meses a situarse en "casi 7 meses en los últimos años". Este exceso de oferta es un factor central en la presión de precios a la baja.
La crisis vitivinícola mendocina sintetiza el impacto de las políticas nacionales en las economías regionales. Empresas históricas enfrentan deudas millonarias y caída de ventas, mientras los trabajadores padecen despidos y suspensiones. Lo que ocurre en Mendoza es reflejo de un proceso más amplio: la desindustrialización y el debilitamiento del empleo formal en la Argentina de Milei.