Alfredo Cornejo se subió al caballo ganador de los Valdés y celebró el triunfo de Vamos Corrientes, pese a que dejó en cuatro lugar a La Libertad Avanza, su aliado político. Los hermanos Valdés no acordaron con los libertarios por las excesivas exigencias que éstos tuvieron por lugares en las listas, algo que sí cedió Cornejo, con Luis Petri, su rival interno, a quien le impusieron en primer lugar.
Corrientes y Mendoza, el juego de las diferencias
Corrientes estuvo a punto de convertirse en el escenario de una postal política similar a la que se espera en Mendoza: Javier y Karina Milei abrazados al gobernador Gustavo Valdés, celebrando juntos una victoria sobre el kirchnerismo. Pero esa imagen nunca ocurrió. Lo que parecía una alianza estratégica entre el radicalismo correntino y La Libertad Avanza terminó en una ruptura abrupta, marcada por exigencias desmedidas, tensiones internas y una pulseada por el control territorial.
Al igual que Cornejo, durante el primer año y medio de la gestión de Javier Milei, Valdés fue uno de los principales respaldos dentro del radicalismo. Su acompañamiento se tradujo en votos clave en el Congreso nacional, donde sus legisladores ayudaron al oficialismo a avanzar con proyectos fundamentales. Sin embargo, cuando llegó el momento de trasladar esa sintonía al terreno electoral, todo se desmoronó.
Según fuentes cercanas al gobernador, los intentos de acordar con los libertarios en Corrientes fueron infructuosos.
Envalentonados por sus triunfos en la Ciudad de Buenos Aires y en Salta, los delegados de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem exigieron lugares privilegiados en las listas provinciales y nacionales. Incluso llegaron a pedir que el frente Vamos Corrientes —integrado por la UCR y una decena de partidos provinciales— pasara a llamarse LLA, replicando lo ocurrido con el PRO. Cornejo sí cedió a esas presiones y relegó los primeros lugares en las listas a los de violeta. Envalentonados por sus triunfos en la Ciudad de Buenos Aires y en Salta, los delegados de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem exigieron lugares privilegiados en las listas provinciales y nacionales. Incluso llegaron a pedir que el frente Vamos Corrientes —integrado por la UCR y una decena de partidos provinciales— pasara a llamarse LLA, replicando lo ocurrido con el PRO. Cornejo sí cedió a esas presiones y relegó los primeros lugares en las listas a los de violeta.
El armado de Lule Menem se apunta un estrepitoso fracaso
Un dirigente libertario que siguió de cerca la negociación reveló a LPO que “Lule fue quien convenció a Karina de ir con lista propia, cuando el acuerdo con Valdés estaba muy avanzado”. El gobernador radical intentó sostener el diálogo hasta último momento, llegando incluso a reunirse personalmente con Karina Milei. Pero la línea impuesta por los Menem fue clara: romper con Valdés y empujar como candidato al diputado Almirón, figura cercana a Lule por su paso por la Cámara de Diputados presidida por su primo Martín Menem.
La fractura dejó a Valdés sin el respaldo libertario en una elección clave, y a Milei sin una foto que podría haber servido como contrapeso al escándalo por supuestos sobornos que sacudió la campaña en la provincia de Buenos Aires. En política, los gestos pesan tanto como los votos, y en Corrientes, el gesto nunca llegó.
Pese a todo, Cornejo viajó a Corrientes para estar en la foto de los vencedores, y reflejó en sus redes las felicitaciones a los Valdés:
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