Desde hace meses la zona de Los Corralitos enfrenta una grave crisis ambiental que padecen vecinos y productores por igual. El colapso de un colector cloacal en la intersección de Severo del Castillo y 2 de Mayo en abril desencadenó una serie de vertidos de líquidos cloacales que afectan directamente más de 500 hectáreas productivas, generando un escenario de contaminación sin precedentes. La situación empeoró en las últimas semanas, según denunció la Asamblea Socioambiental de Guaymallén, departamento que comanda el radical Marcos Calvente.
El Departamento General de Irrigación (DGI) autorizó provisionalmente a Aguas Mendocinas (AYSAM) a descargar residuos cloacales en el canal Pescara. La medida fue calificada como “transitoria” pero, según denuncias vecinales, sigue vigente y sin solución definitiva. Peor aún, se agrava con el paso de los días.
"Cualquiera pensaría que es una bella laguna. Son las cloacas de Puente de Hierro -postearon junto a una foto- Hace 20 años era el basural viejo, que cuando se trasladó sus piletones fueron llenados con líquidos cloacales. Hoy colapsados será trasladados por canales que están haciendo irrigación y Aysam desde Roque Sáenz Peña a Severo del Castillo. Si fuese un lugar deshabitado no habría inconveniente. Pero la calle Severo del Castillo en el margen oeste tiene frentistas que, en lugar de vecinos, ahora tendrán un campo abierto colmado de líquidos cloacales".
Un río de cloacas frente a las casas
Vecinos de Corralitos han documentado en redes sociales cómo los líquidos cloacales forman verdaderos ríos frente a sus viviendas. La calle Severo del Castillo es una de las más afectadas, pero no es la única.
La descarga no solo ha invadido canales y calles, sino también fincas y viviendas. “Guaymallén se llenó de aguas servidas: por los canales, por las calles, por las fincas, dentro de las casas y ahora frente a las casas permanentemente”, denuncian los vecinos.
"Lejos de toda solución, señalaron los vecinos, Guaymallén se llenó de aguas servidas por las calles, por las fincas, dentro de las casas y ahora frente a las casas permanentemente".
El agua contaminada llega hasta Lavalle
El informe técnico elaborado por Fernando Santos para Irrigación confirma que más de 490 hectáreas han sido afectadas por el vertido cloacal, muchas de ellas cultivadas con especies “no permitidas” destinadas a productos de consumo directo. Los canales Colonia y Auxiliar Tulumaya presentan niveles bacteriológicos alarmantes, lo que pone en riesgo la salud pública y la seguridad alimentaria.
Los efluentes cloacales de AYSAM fluyen por el canal Pescara, con autorización de Irrigación, contaminando cauces de riego que alimentan más de 9.000 hectáreas productivas. La crisis ambiental, sanitaria y económica que se desató en Lavalle ya no admite dilaciones. El municipio exige frenar los vuelcos de inmediato y propone una obra urgente: cavar una zanja de 4 kilómetros para desviar los líquidos hacia la planta depuradora de Paramillos. La alternativa es seguir regando con agua que enferma.
canal 1
La contaminación del Pescara afecta una amplia zona productiva de Guaymallén y Lavalle.
La escena se repite: campos regados con agua contaminada, restricciones productivas, dos niños internados por Escherichia coli y una población entera expuesta a riesgos invisibles. En la Casa de la Cultura de Villa Tulumaya, productores, técnicos, inspectores de cauce y autoridades del Departamento General de Irrigación (DGI) se reunieron para buscar respuestas. El gran ausente: Aguas Mendocinas (AySAM), responsable del colector cloacal roto en Guaymallén que originó el desastre.
El bypass de Aysam
En un intento por mitigar el impacto, AYSAM implementó obras de bypass para desviar parte del caudal. Sin embargo, según el abogado Marcelo Romano, la empresa no cuenta con el equipamiento necesario para ejecutar la solución completa. “Necesitan tres bombas y tienen solo una. No hacen lo necesario por una cuestión de plata”, denunció.
La Resolución 0464 de Irrigación, emitida en abril, reconoció el colapso del colector y estableció metas semanales para reducir progresivamente el volumen vertido. No obstante, la prórroga del permiso por 30 días más ha generado indignación entre los vecinos, quienes consideran que las medidas son insuficientes y que la contaminación sigue creciendo.