Con el foco en Vaca Muerta.

YPF profundiza el Plan Andes: se desprendió de más pozos maduros en Mendoza y Chubut

YPF abandona pozos convencionales para concentrarse en el fracking en Vaca Muerta. Impacto económico, social y ambiental en Mendoza.

El Editor Mendoza | Gabriela Valdés
Por Gabriela Valdés
17 de enero de 2026 - 12:05

La industria hidrocarburífera de Mendoza atraviesa un proceso de transformación con huellas profundas. Bajo la denominación de Plan Andes, YPF viene instrumentando desde hace un par de años una estrategia de abandono de pozos maduros en distintas provincias del país para concentrarse en Vaca Muerta, un negocio de mayor rentabilidad y proyección a las exportaciones. En Mendoza, esa política se tradujo en la cesión de bloques estratégicos y en un impacto económico, social y ambiental que aún no se termina de mensurar. La reciente transferencia del clúster Malargüe a la empresa Venoil S.A. es el último paso en esa serie de desprendimientos que marcan el ocaso de la presencia de la petrolera estatal en áreas convencionales.

La petrolera de bandera cedió el clúster Malargüe a la empresa Venoil S.A., que asumirá el control de los bloques una vez que el proceso reciba la aprobación final por parte de las autoridades provinciales. Entre sus últimos movimientos, la compalía también cedió el área Manantiales Behr en Chubut a la firma Limay Energía S.A., del Grupo Rovella Capital. Las cesiones forman parte de la ronda del Proyecto Andes lanzada en julio de 2025 y liderada por el Banco Santander.

Plan Andes en todo el país

El Plan Andes, lanzado en 2025, forma parte de la reestructuración productiva de YPF. La compañía busca desprenderse de yacimientos de baja productividad para concentrar su capital en proyectos de mayor escala y rentabilidad.

En paralelo a la cesión en Mendoza, YPF transfirió el área Manantiales Behr en Chubut a Limay Energía S.A., y completó la salida de siete áreas convencionales en Tierra del Fuego, ahora operadas por Terra Ignis. El objetivo de la compañía es fortalecer la producción no convencional en Vaca Muerta, considerada el motor estratégico para alcanzar exportaciones energéticas por 30.000 millones de dólares anuales hacia 2031.

Los pozos abandonados en Mendoza

En Mendoza los pozos abandonados por YPF se concentran en tres bloques: Mendoza Norte, Llancanello y Mendoza Sur. La partida de la petrolera de bandera dejó atrás un gran costo económico, social y ambiental. Económico, porque Mendoza dejó de percibir durante años el equivalente en regalías a medio Portezuelo del Viento. Social, porque la salida significó la caída de cientos de contratos de trabajo. Y ambiental, porque la provincia no recibió ni un solo peso para la remediación y cierre de esos pozos.

La cesión a Venoil se suma a este proceso de desinversión, aunque aún resta la aprobación administrativa.

Para los gremios, la transferencia de áreas a operadoras privadas se realizó sin una fiscalización adecuada, lo que derivó en despidos y en el abandono de pasivos ambientales. “El petróleo es un recurso estratégico de Mendoza. El Estado Provincial debía garantizar la continuidad laboral y la sostenibilidad ambiental. Ahora, el Gobierno parece tomar cartas en el asunto”, señaló Julián Matamala, secretario general del sindicato.

Regalías en caída libre

El golpe a las finanzas provinciales es contundente. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre 2015 y 2023 Mendoza dejó de percibir unos 50 millones de dólares anuales en regalías, lo que acumulado equivale a medio Portezuelo del Viento.

El estudio advierte que el crecimiento exponencial de Vaca Muerta creó una nueva dinámica en la industria, actuando como una “aspiradora de capital intrafirmas”, especialmente de YPF. Mano de obra, capital e insumos se reorientaron hacia la cuenca neuquina, dejando a Mendoza en un segundo plano.

La caída del peso de las regalías en los recursos provinciales es ilustrativa: pasaron de representar el 26,62% en 2007 al 9,14% en 2023. El dato refleja el impacto fiscal que significó para la provincia la pérdida de producción convencional y la concentración de inversiones en el fracking neuquino. La magnitud de la caída fue advertida esta semana por el ministro de Hacienda, Víctor Fayad, cuando trazó un panorama sobre la fragilidad de las finanzas mendocinas de cara a la visita del ministro del Interior, Diego Santilli.

“Las regalías se pagan en dólares. El declive de los pozos hace varios años viene cayendo, se mantiene en una caída del 4 y 5% anual, el año pasado fue de menos de un 3%. Durante los primeros meses del año pasado hubo una caída importante del tipo de cambio y allí cayó la recaudación”, sintetizó Fayad.

En el siguiente cuadro de CEPA se observa la caída del peso de las regalías en los recursos de origen provincial, donde pasaron de representar el 26,62% en 2007 al 9,14% en 2023. Lo que demuestra el importante impacto fiscal que representó para la provincia la caída de la producción.

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Un cambio de paradigma productivo

El Plan Andes expone un cambio de paradigma en la política energética nacional. Para la administración de Pablo Marín —un hombre cercano al grupo Techint y a Paolo Rocca en el Ejecutivo— la prioridad es apostar por lo más rentable: Vaca Muerta. La estrategia responde a la lógica de maximizar la rentabilidad y proyectar a YPF como exportador global, pero deja a provincias como Mendoza con un futuro incierto.

El Plan Andes, en definitiva, representa el cambio de un modelo energético que privilegia la rentabilidad sobre la sostenibilidad. Mendoza, con su historia ligada al petróleo convencional, se convierte en escenario de esa disputa.

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