La reelección de Garay estaba cantada hasta fines de la semana pasada, cuando el juez Mario Adaro salió a jugar fuerte por su candidatura contra "la perpetuación" del magistrado alineado al gobernador Alfredo Cornejo en la cabeza del Poder Judicial. Fuentes del oficialismo daban por hecha la consagración para otro periodo del actual presidente de la Corte. Hasta el final queda la remota opción de la elección de un tercero.
Humo blanco en la Suprema Corte
El cónclave por la conducción de la Justicia confirmará que se borró la línea que definía dos alas enfrentadas entre los jueces de la Corte: una filoradical y otra filoperonista. Para la elección del nuevo presidente llegaron los siete miembros del cuerpo alineados bajos otros parámetros. La división partidaria se desdibujó como consecuencia de consolidación del achicamiento electoral del peronismo y la aparición de otros rivales potenciales para el oficialismo de Cornejo.
El tablero para la negociación política presenta mayor complejidad, una situación de la que no quedó exenta la elección de las autoridades del máximo tribunal de Justicia. A diferencia de otros procesos, la participación partidaria del peronismo en las negociaciones fue escasa, al punto que no incidió en las decisiones de los jueces que se consideraban bajo sus dominios. Adaro, Omar Palermo y Julio Gómez jugaron en función de su suerte en el tribunal más que atendiendo los intereses del partido.
Expojud - Cornejo - Garay (7)
Luis Vigazzola / ElEditor Mendoza
De todos modos, la ruptura que abrió el juego a Adaro para enfrentar a Garay se produjo en el ala filoradical, donde el juez José Valerio dio un portazo, enfrentado con el presidente, para aliarse con su par de origen peronista que encabezó en público la oposición a la reelección. En la previa del cónclave definitivo, el poroteo que hacían unos y otros arrojaban dos resultados posibles, ambos favorables a Garay. En cualquier caso, necesita apoyo del ala que se definía filoperonista. El escenario más conservador le daría una ajustada victoria a Garay, por 4 a 3, sumando a su fuerza propia el voto de Julio Gómez, mientras que con el concurso de Omar Palermo conquistaría cinco de los siete votos.
Según la ley 9.423, para la elección se realizan tres rondas de votación.En la primera y segunda, se necesita una mayoría de dos tercios del total de ministros (es decir, 5 votos sobre 7) para que haya nuevo presidente. Si no hay acuerdo, se pasa a una tercera ronda, donde se elige por mayoría simple (4 votos sobre 7). En esta última opción, a Garay le bastaría con la voluntad de Palermo o de Gómez para imponerse ante Adaro.
Dalmiro Garay: exministro de Gobierno de Alfredo Cornejo, encarna la línea cornejista dentro de la Corte. Su llegada al tribunal consolidó inicialmente una mayoría de cuatro jueces alineados con el radicalismo frente a tres peronistas.