Pese al hostigamiento policial, estudiantes de todo Mendoza llaman a tomar las calles contra la megaminería
Estudiantes nucleados en la Asamblea Interfacultades y también organizados en secundarios se suman a la protesta del 23 de diciembre en Mendoza.
PorGabriela Valdés
21 de diciembre de 2025 - 09:44
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Estudiantes de todo Mendoza desafían el hostigamiento policial y convocan a marchar este 23 de diciembre junto a las Asambleas por el Agua.
Estudiantes universitarios y secundarios de Mendoza tomaron la posta de las asambleas por el agua y convocaron a sumarse a la marcha del 23 de diciembre con un comunicado que, además, es un llamado público para un Paro General que le de potencia a la protesta en defensa del agua, los derechos laborales y la educación pública. La cita busca retomar la mística de la histórica protesta de 2019 que frenó la reforma de la Ley 7722, y esta vez confluirá con la marcha convocada por las Asambleas por el Agua contra el proyecto minero San Jorge y la megaminería.
La Asamblea Interfacultades, integrada por jóvenes de distintas carreras de la Universidad Nacional de Cuyo, terciarios y escuelas secundarias, difundió un documento titulado “Llamado público a la coordinación y la movilización por el agua, los derechos laborales y el futuro”. Allí se plantea la necesidad de unificar las luchas frente a lo que consideran un “plan de saqueo” que amenaza las reservas de agua dulce, precariza el trabajo y limita la educación pública.
La memoria de 2019 como bandera
El 23 de diciembre no es una fecha cualquiera en Mendoza. Ese día, seis años atrás, decenas de miles de personas marcharon hasta Casa de Gobierno para frenar la modificación de la Ley 7722, que prohíbe el uso de sustancias tóxicas como el cianuro en la minería. La movilización fue histórica y logró que la norma se mantuviera vigente. Hoy, los estudiantes retoman ese símbolo para proyectar una nueva jornada de lucha, en un contexto marcado por la discusión de la reforma laboral y la posible modificación de la Ley de Glaciares, que en Mendoza tiene un precedente con el protocolo para actuar en periglaciares.
“Somos la juventud que defiende la educación pública, hijxs de trabajadores que hemos aprendido en las calles que el agua se defiende con uñas y dientes”, expresaron en el documento. La consigna refleja la identidad de una generación que se reconoce heredera de las luchas ambientales y sociales de la provincia.
Estudiantes en la primera línea
La presencia estudiantil no se limita a la convocatoria. En las últimas semanas, jóvenes universitarios y secundarios se han sumado a cortes de ruta en el Valle de Uco, el Sur y la alta montaña, acompañando a las asambleas territoriales. También organizaron festivales artísticos y charlas abiertas en facultades y colegios, donde se debatió sobre el impacto de la minería en los glaciares y la precarización laboral que afecta especialmente a los trabajadores jóvenes.
En las marchas, los carteles pintados a mano por estudiantes se mezclan con las banderas sindicales. “Sin agua no hay futuro”, “La juventud está de pie” y “Mendoza es hija del agua” son algunas de las consignas que se repiten. La participación activa de centros de estudiantes y agrupaciones secundarias marca un cambio respecto de movilizaciones anteriores: la defensa del agua se ha convertido en un eje transversal que une generaciones.
La organización estudiantil, y los manifestantes contra la megaminería en particular, enfrentan un escenario cada vez más hostil. El lunes pasado, la Policía de Mendoza irrumpió en una asamblea interfacultades realizada en la plaza Italia, en pleno centro de la ciudad. Allí, decenas de jóvenes debatían cómo sostener la defensa del agua en las calles tras la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto San Jorge.
Según denunció la sede Cuyo de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), el operativo fue un claro intento de intimidación: efectivos registraron la presencia de los participantes e intentaron justificar su accionar. “Asamblearse no es delito. Defender el agua no es delito. Organizarse no es delito”, respondieron los estudiantes.
La situación no es aislada. En las últimas semanas, la provincia ha sido escenario de múltiples hechos de represión vinculados a las protestas contra la megaminería. En la última movilización en el KM0, la Policía desplegó gases, balas de goma y detuvo a manifestantes. Entre ellos, los hermanos Facundo y Renzo Gollano continúan privados de su libertad por pedido del fiscal Fernando Giunta.
Correpi advirtió que estas prácticas forman parte de una política sistemática de vigilancia y hostigamiento. “La presencia policial en encuentros vecinales y asambleas no tiene como objetivo garantizar derechos, sino disciplinar, intimidar y criminalizar la participación”, señaló la organización.
"Nos quieren con miedo, divididos, aceptando que se lleven todo y que vivamos cada vez peor. Pero esto recién empieza y estamos convencidos de que la lucha contra San Jorge debe triunfar. El desafío es claro: dar pasos acertados, decisivos y coordinados, pegando con el mismo puño", señala el comunicado.
La protesta del 23
El 23 de diciembre será una fecha clave para medir la capacidad de movilización y coordinación de los distintos sectores. Los estudiantes universitarios y secundarios ya han marcado el pulso de la protesta: con su energía, creatividad y compromiso, intentan sumar a la protesta de las asambleas por el agua para que la defensa del agua vuelva a ocupar el centro de la agenda pública en Mendoza.
asamblea interfacultades
Las adhesiones, un potente pronunciamiento político
Las adhesiones al comunicado de los estudiantes reflejan una amplia y diversa convergencia de actores sociales, sindicales, estudiantiles, culturales y políticos. Entre ellas se destacan sindicatos docentes y gremiales como SADOP, FADIUNC, trabajadores vitivinícolas, telefónicos, de prensa y de la salud, junto a agrupaciones estudiantiles de distintas facultades y secundarios.
También se suman colectivos artísticos y culturales —como pianistas, ferias y agrupaciones de diseño y trabajo social—, organizaciones feministas como Ni Una Menos, y partidos y movimientos ambientalistas como la Asamblea por Necesidad y Urgencia, partidos como el MST, PTS, La Izquierda al Frente, Red Ecosocialista y Partido Verde. Esta pluralidad de apoyos evidencia la transversalidad de la convocatoria, que articula demandas ambientales, laborales, educativas y culturales en un frente común contra la megaminería, la reforma laboral y la criminalización de la protesta.