El segundo día de los test de pretemporada de la Fórmula 1 en el Circuit de Barcelona-Catalunya tuvo un desarrollo atípico, marcado por el mal clima, la baja presencia de autos en pista y la ausencia de cronometraje oficial. En ese contexto irregular, Max Verstappen volvió a ser el principal punto de referencia.
El tetracampeón cerró la jornada como el piloto más veloz con el Red Bull RB22, pese a completar un programa de trabajo muy reducido. El neerlandés registró un mejor tiempo de 1:19.580, marca conseguida durante la sesión matinal y que se mantuvo como la más rápida del día según los registros extraoficiales.
Lo llamativo del dato es que Verstappen apenas dio 27 vueltas, una cifra considerablemente baja para una jornada de ensayos, lo que refuerza la lectura positiva del rendimiento inicial del monoplaza de Red Bull.
La lluvia se robó el protagonismo en Barcelona
La actividad estuvo fuertemente condicionada por la lluvia intermitente, que llevó a varios equipos a optar por no salir a pista o limitar sus programas. En ese escenario, Red Bull y Ferrari fueron las únicas escuderías que mantuvieron cierta continuidad en el trabajo, aunque sin buscar tiempos de referencia de manera sistemática.
Tras completar su programa, Verstappen cedió el auto al joven francés Isack Hadjar, quien continuó con el trabajo por la tarde. Sin embargo, la jornada de Red Bull finalizó antes de lo previsto luego de que Hadjar perdiera el control del auto en la curva 14 y golpeara las protecciones. El incidente no tuvo consecuencias físicas para el piloto, pero obligó al equipo a dar por terminado el día.