Presidencia de la UCR.

Rosca al rojo vivo: Cornejo desafía el poder de Valdés y busca imponer a Verasay en la conducción de la UCR

-El reemplazo de Lousteau surgirá entre quienes apoyan a Milei y Cornejo resalta

-El correntino salió fortalecido de las elecciones, sin aliarse con LLA

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
22 de noviembre de 2025 - 09:50

La Unión Cívica Radical (UCR) se prepara para un plenario decisivo el próximo 12 de diciembre en su sede nacional. Allí se renovarán las autoridades del Comité Nacional y se definirá quién sucederá a Martín Lousteau en la presidencia partidaria. El encuentro, que se inscribe en la tradición radical de realizar los recambios después del reacomodamiento legislativo del 10 de diciembre, será el escenario de una pulseada política que expone las tensiones internas y la disputa de poder entre dos figuras centrales del radicalismo contemporáneo, Lousteau y Alfredo Cornejo. En las últimas horas trascendió que el cornejismo pretende imponer en la presidencia a Pamela Verasay.

El ocaso de Martín Lousteau

El ciclo de Lousteau al frente del Comité Nacional llega a su fin marcado por el aislamiento. Su estilo confrontativo con el Gobierno nacional, en especial con Javier Milei, lo dejó en soledad dentro de su propio partido. Votaciones emblemáticas, como su rechazo a la Ley Bases cuando el resto del bloque acompañó, lo convirtieron en un dirigente incómodo para una UCR que, en su mayoría, optó por una relación más conciliadora con la Casa Rosada, aún en sus peores momentos.

La gestión de Lousteau coincidió además con la fragmentación del bloque radical en Diputados: unos se alinearon con Rodrigo de Loredo en posiciones más complacientes, otros formaron Democracia para Siempre para marcar un perfil opositor, y un tercer grupo terminó directamente absorbido por La Libertad Avanza. En ese contexto, Lousteau nunca logró sintetizar las distintas corrientes y su liderazgo se fue debilitando. Con un pie en el armado de Provincias Unidas, decidió no buscar la reelección y dejar el camino abierto a nuevos nombres.

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Cornejo y Milei sellaron un pacto electoral que se tradujo en votos contra leyes sensibles como la Emergencia en Discapacidad, el reparto de ATN y la Emergencia en Discapacidad.

Cornejo y Milei sellaron un pacto electoral que se tradujo en votos contra leyes sensibles como la Emergencia en Discapacidad, el reparto de ATN y la Emergencia en Discapacidad.

Cornejo, el antagonista

En ese escenario, la figura de Cornejo, uno de los críticos más persistentes de Lousteau, resalta en ese escenario. Las diferencias entre ambos no son nuevas: Cornejo cuestionó reiteradamente la línea programática y política del economista, y no dudó en marcar distancia en público. El mendocino representa un sector del radicalismo que, aunque con concesiones al oficialismo nacional, logró sostener poder territorial y busca ahora proyectar influencia en la conducción partidaria.

El cornejismo, sin embargo, enfrenta un dilema. Cornejo no ha dado señales claras de querer disputar personalmente la presidencia del Comité Nacional, consciente de que su rol como gobernador exige dedicación plena.

Pero su sector político no quiere quedar al margen de la definición y ya se habla de una estrategia para imponer a Pamela Verasay, senadora mendocina y dirigente de confianza, como candidata a la presidencia partidaria. La movida apunta a garantizar que el cornejismo conserve un lugar central en la mesa de decisiones de la UCR. Pero su sector político no quiere quedar al margen de la definición y ya se habla de una estrategia para imponer a Pamela Verasay, senadora mendocina y dirigente de confianza, como candidata a la presidencia partidaria. La movida apunta a garantizar que el cornejismo conserve un lugar central en la mesa de decisiones de la UCR.

Los Valdés en la pulseada por la sucesión

No obstante, el nombre que aparece mejor posicionado para suceder a Lousteau es el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés. Su triunfo electoral, sin necesidad de acuerdos subordinados con La Libertad Avanza, lo coloca como un dirigente con credenciales renovadas y legitimidad propia. Valdés, además, es parte del armado de Provincias Unidas junto a Maximiliano Pullaro y Carlos Sadir, aunque fue el único que logró imponerse en su distrito. Esa victoria lo fortalece frente a sus pares y lo convierte en un candidato natural para la conducción nacional.

Sin embargo, la posibilidad de que Cornejo intente influir en la definición es creciente. “El grueso de los delegados no son violetas ni violáceos”, advirtieron fuentes cercanas a Valdés, en referencia a la corriente Evolución Radical de Lousteau. La frase marca la cancha: si Cornejo se lanzara, Valdés estaría dispuesto a frenarlo. Pero el mendocino parece inclinarse por una estrategia indirecta, promoviendo a Verasay como figura de consenso para su sector.

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Cornejo con los Valdés en Corrientes, cuando éstos se impusieron en las elecciones.

Cornejo con los Valdés en Corrientes, cuando éstos se impusieron en las elecciones.

La candidatura de Maximiliano Abad, senador bonaerense, aparece en segundo plano. La crisis del radicalismo en la provincia de Buenos Aires, que quedó sin representación en las últimas elecciones, diluye sus chances. En algunos círculos se mencionó también a Mario Negri, histórico jefe de bloque, pero su entorno descartó la posibilidad: ni siquiera es delegado en el partido.

El trasfondo legislativo

La definición de la nueva conducción partidaria no puede separarse de la situación en el Congreso. La UCR quedó reducida a una docena de diputados y enfrenta el desafío de reunificar sus bloques. La condición para lograrlo es que la conducción no responda a ninguno de los “extremos”.

En ese marco, Lousteau ya no es el problema: su salida despeja el camino. El verdadero foco de tensión es el cornejismo, que podría intentar imponer a Verasay en la presidencia del Comité Nacional y, desde allí, condicionar la reunificación legislativa. En ese marco, Lousteau ya no es el problema: su salida despeja el camino. El verdadero foco de tensión es el cornejismo, que podría intentar imponer a Verasay en la presidencia del Comité Nacional y, desde allí, condicionar la reunificación legislativa.

Fuentes cercanas a Evolución Radical lo expresaron con claridad: “La idea es que el presidente no sea nadie extremo. A Lousteau no le interesa, no es el problema. El problema es el cornejismo, que podría intentar imponer a Pamela Verasay”. La frase sintetiza el temor de que la interna se convierta en una batalla por el control del partido y que la figura de Verasay sea el vehículo para que Cornejo extienda su influencia más allá de Mendoza.

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Luis Petri, Pamela Verasay y Alfredo Cornejo en la foto que publicitó el gobernador tras el cierre de listas.

Luis Petri, Pamela Verasay y Alfredo Cornejo en la foto que publicitó el gobernador tras el cierre de listas.

Un cambio de época, con dominio libertario

Más allá de los nombres, el recambio en la conducción de la UCR marca un cambio de época. Los dirigentes que suenan para suceder a Lousteau son, en general, más condescendientes con el Gobierno nacional. La etapa de confrontación abierta parece quedar atrás, y el radicalismo se encamina hacia una relación más pragmática con la Casa Rosada. En ese contexto, la disputa entre Lousteau y Cornejo adquiere un valor simbólico: representa el choque entre dos visiones del partido, una más crítica y otra más adaptativa.

El plenario del 12 de diciembre será, entonces, mucho más que una elección interna. Será la escena donde se dirima el futuro inmediato de la UCR, entre la posibilidad de un liderazgo renovado con Valdés y la estrategia del cornejismo de imponer a Verasay. Lousteau, en retirada, observa desde la vereda de enfrente, consciente de que su ciclo terminó pero decidido a marcar distancia de un partido que, bajo nuevas autoridades, podría tomar un rumbo muy distinto al que él intentó imprimir.

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