La salida de Checo Pérez de la Fórmula 1 fue abrupta y desprolija. Con contrato vigente en Red Bull, los principales directivos decidieron prescindir de sus servicios y colocaron a Liam Lawson, que apenas pudo correr dos carreras antes de ser reemplazado por Yuki Tsunoda, que debutará el fin de semana en Japón.
Ante esto, y debido a las constantes críticas que recibió por su irregular rendimiento, el mexicano rompió el silencio y fue picante: "El año pasado no pude demostrar lo que puedo hacer como piloto y ahora, de repente, la gente se da cuenta de lo difícil que es conducir el coche. Cuando me uní a Red Bull, había grandes pilotos que habían tenido dificultades: Alex (Albon), Pierre (Gasly), son pilotos fantásticos y tuvieron dificultades".
"Pasé tanto tiempo en Red Bull que todos olvidaron lo difícil que es conducir el coche, así que fue complicado. Para mí, fue muy sencillo: es bastante difícil sacarle el máximo partido al coche, ganar confianza, e incluso Adrian (Newey, exjefe de diseño de Red Bull) habló de las cosas con las que tuve dificultades", agregó.
Las chances de volver a la Fórmula 1
Pese a disfrutar de su tiempo libre, Checo confesó que mantuvo charlas para regresar y que se tomará tiempo para decidir. "Si encuentro un proyecto que me motive plenamente a volver. Hay algunos proyectos muy interesantes. Me han contactado varios equipos desde Abu Dabi. Por eso me he dado al menos seis meses para evaluar todas mis opciones y tomar una decisión sobre mi futuro profesional".
Por último, se refirió al arribo de Tsunoda: "Quiero desearles lo mejor. Woody, un gran amigo mío, es el ingeniero de Yuki ahora, así que espero de verdad que les vaya bien. Yuki tiene el talento, la velocidad y, sobre todo, se necesita la mentalidad para afrontarlo. Creo que tiene la mentalidad y la actitud adecuadas para afrontarlo. Pasé cuatro años con ellos y quiero verlos triunfar".