Después del paso por Azerbaiyán, la Fórmula 1 aterriza en suelo asiático para disputar el Gran Premio de Singapur, uno de los circuitos más exigentes del calendario. Allí, el argentino Franco Colapinto tendrá una nueva oportunidad de mostrar su talento, sacar el máximo rendimiento de su Alpine y seguir afianzando su camino para la ratificación de su lugar en 2026.
La primera dificultad que plantea el Marina Bay Street Circuit es su exigencia física. Con una humedad que supera el 70% y temperaturas que oscilan entre 24°C y 31°C, el calor dentro del habitáculo puede alcanzar los 60°C.
El Gran Premio, pactado a 62 vueltas, es considerado una de las pruebas más duras de la temporada: los pilotos llegan a perder hasta tres kilos a lo largo de la competencia.
Gran Premio de Singapur
Franco Colapinto regresa al complicado circuito de Singapur.
La dificultad que afrontará Franco Colapinto
Singapur también representa un reto técnico. Tras la modificación realizada en 2023, el trazado pasó de 23 a 19 curvas en sus 4.940 metros de extensión. Se eliminó un sector de cuatro giros para dar lugar a una recta de 400 metros después de la curva 16, lo que aumentó levemente las posibilidades de adelantamiento.
Sin embargo, incluso con cuatro zonas de DRS, los sobrepasos siguen siendo escasos, lo que convierte a la clasificación y a la estrategia en factores determinantes.