El SUTE bajará a las bases la propuesta paritaria para el segundo semestre del año que el lunes le hizo el Gobierno, con aumentos escalonados del 4% en julio, 3% en septiembre y otro 3% en noviembre. Aunque Alfredo Cornejo ajustó los números respecto de la primera propuesta, sigue habiendo pérdida salarial.
Un análisis comparativo con las proyecciones de inflación del Banco Central revela que, de cumplirse los pronósticos, los docentes sufrirían una caída real del 0,83% en sus salarios en diciembre. Por otra parte, la inflación de Mendoza viene siendo más alta que la que marca el INDEC, y una familia tipo ya gasta 40% de sus ingresos sólo en comer.
Los números que preocupan
Los incrementos, aplicados de forma no acumulativa sobre el salario de junio, suman un 10,34% nominal. Pero la inflación estimada entre julio y diciembre por el Banco Central alcanzaría el 11,26%, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Esto significa que, en términos de capacidad de compra, los haberes docentes quedarían levemente por debajo de los valores iniciales.
El escenario puede dimensionarse cuando se analiza cómo queda el Salario Mínimo Garantizado: aunque los montos suben entre $39.700 y $49.400 según antigüedad (ver tabla), el ajuste nominal no superaría el 4,2% para docentes con más de 30 años de servicio, lo que implicaría una pérdida real del 4,5% frente a la inflación acumulada hasta noviembre. Así se detalla en este cuadro del acta paritaria:
Bonos y cláusulas
La propuesta incluye medidas complementarias, como el nuevo Adicional por Incentivo a la Carrera Docente (10% del básico para quienes no cobran antigüedad), pero su alcance es limitado: no es bonificable y solo afecta a una fracción del sector.
Además, el acta contempla una cláusula de revisión si "las variables macroeconómicas difieren significativamente" de lo previsto, aunque no especifica umbrales concretos.
La clave: el aumento no es acumulativo
No acumulativo significa que no hay un "interés compuesto", es decir no se aplica sobre el salario del mes anterior sino, en este caso, sobre el salario de junio. Significa que cada mes se suma un 1.2% nuevo sobre el salario base original.
El aumento nominal (no acumulativo) que ofrece el Ejecutivo según el acta paritaria quedaría así:
Julio 2025: +4% sobre junio → $726,800 × 1.04 = $755,872
Septiembre 2025: +3% sobre junio → $726,800 × 1.03 = $748,604 (pero el acta muestra $742,150 en septiembre para +30 años, lo que sugiere que hubo redondeos o ajustes en la propuesta).
Noviembre 2025: +3% sobre junio → $726,800 × 1.03 = $748,604 (pero el acta indica $757,500, lo que indique que hubo un ajuste adicional no explicado en los porcentajes).
La inflación al acecho
El riesgo para los trabajadores es que, si los precios aceleran su ritmo –como ocurrió en el primer semestre–, la pérdida salarial se profundice. Para las familias docentes, el desafío será cubrir gastos en un año donde servicios básicos como luz, gas y alimentos ya acumulan alzas del 18% interanual.
Los números del costo de vida en Mendoza son elocuentes: mientras la Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo aumentó 32,9% en un año (de $758.529 en mayo 2024 a $1.008.470 en 2025), el rubro vivienda y servicios básicos, donde están incluídas las tarifas, se disparó 110,5%, convirtiéndose en una máquina de triturar los salarios de los mendocinos.
El gremio tiene hasta el 3 de julio para aceptar o rechazar la propuesta. Mientras tanto, la mirada está puesta en los índices de julio: si la inflación arranca más fuerte que el 2% proyectado, la pulseada por recomposiciones mayores volverá a escena.