Mercedes llegó a los test de pretemporada en Barcelona con una autoridad que no deja indiferente a nadie en el paddock. Lo que muchos intuían antes de que los monoplazas saltaran a pista se ha confirmado desde la primera jornada: la escudería alemana es el equipo a batir de cara al inicio de la Fórmula 1.
Lejos de limitarse a buscar tiempos rápidos, el conjunto dirigido por Toto Wolff está ejecutando un programa de trabajo impecable, combinando rendimiento, fiabilidad y consistencia. Un planteamiento que refuerza la sensación de que el W17 nace como un monoplaza extremadamente competitivo, fruto de un desarrollo invernal que fue cuestionado por parte del paddock, pero que en pista está ofreciendo resultados incuestionables.
Ya en la jornada del lunes, Mercedes dejó claras sus intenciones. Entre George Russell y Kimi Antonelli completaron 149 vueltas, una cifra que no solo habla de productividad, sino también de una fiabilidad que empieza a marcar diferencias respecto a varios de sus rivales directos.
Las buenas sensaciones se han trasladado al miércoles, cuando Russell ha asumido el protagonismo en la sesión matinal con 92 giros y el mejor tiempo registrado hasta el momento: 1:17.580.
El trabajo de la escudería de Brackley en Montmeló está siendo progresivo y contundente. La sesión de este miércoles permitió comprobar que Mercedes no solo ha interpretado mejor que nadie la nueva aerodinámica, sino que su unidad de potencia ofrece un rendimiento que empieza a generar inquietud entre sus competidores.
La variable que perfilan a Mercedes como el dominador
A ello se suma un factor clave en pretemporada: la ausencia total de problemas de fiabilidad. Mientras equipos como Audi o Haas han sufrido contratiempos mecánicos que han condicionado sus programas, Mercedes rodó con una estabilidad envidiable, transmitiendo una sensación de control absoluto del proyecto.
Es cierto que los test de pretemporada no dictan sentencias definitivas. Las cargas de combustible, los mapas de motor y los programas ocultos siguen formando parte del habitual juego de espejos de la Fórmula 1.
El equipo está cumpliendo (y superando) las expectativas desde el primer día, y su dominio en Montmeló empieza a atemorizar al resto de la parrilla. Si este es el punto de partida, la Fórmula 1 podría estar ante un nuevo ciclo de hegemonía. Y esta vez, Mercedes no está dejando lugar a dudas desde el primer test.